Aborto, Abandono o Adopción
Cuando hablamos de una cultura de acogimiento y adopción, nos referimos a una cultura por la “A” de amor, es decir de vida, de familia. Se trata de propiciar una cultura en la cual se respeta la vida como realidad, desde el momento de la concepción, sea esta concepción deseada, indeseada o meramente accidental.
En el título de este artículo, el único término que humanamente puede impulsarse y construirse de verdad como una opción digna, transparente, legal, moral y éticamente indiscutible es: ADOPCION. Por cuanto, ni el aborto, ni el abandono, lo podemos abordar proactiva y responsablemente como opciones o alternativas. Ciertamente los abortos y abandonos ocurren, inclusive en un número infinitamente superior a las adopciones legales. Sin embargo -y tal vez por su proporción- las adopciones legales, son vistas con más tabú y más rubor que las opciones anteriores.
La gran reflexión es, acerca de la responsabilidad y la proactividad, desde el punto de vista ético. Es decir, desde el punto de vista del bien, de la calidad de vida y de la dignidad de las personas. No basta con no hacer el mal, estamos ineludiblemente llamados a hacer el bien. No podemos equiparar una adopción a un abandono. La diferencia, tampoco existe a priori, o por capricho, sólo la establece la proactividad, la decisión responsable, la construcción de una alternativa frente a otras tales como el aborto o el abandono (dígase también, violencia, maltrato, abuso, resentimiento, etc)
Tan es así, que en esta materia, desde la perspectiva de la doctrina de Protección Integral, ya no se habla de “decretar estado de abandono” sino de“certificar adoptabilidad”. Pero para muchos, esa adoptabilidad sigue siendo vista como un abandono disfrazado. Precisamente por falta de proactividad. Aún nos sorprendemos y seguimos sancionando más a quien da un hijo en adopción que a la mujer que aborta o a la madre que abandona. ¡Por Dios, si queremos calidad de vida, promovamos que las mujeres tengan la opción de respetar la vida, de brindarle familia a sus hijos, incluso cuando ellas mismas decidan conscientemente no ejercer su maternidad! No obliguemos, no forcemos, a la mujer a cargar con “su muchacho” como si fuera una cruz, si igual, la dejamos sola y luego, nos encontrarnos “esa cruz”, tirada en un contenedor de basura.
Proactividad y responsabilidad es romper paradigmas, en tanto impulsamos y creamos opciones que son buenas y adecuadas y no simplemente, evitamos, nos quejamos o censuramos aquellas opciones que consideramos malas o inadecuadas. La última “barrigona” que acudió a PROADOPCION nos contó que le dijo a su mamá: “-No mamá, yo no he abortado, yo estoy embarazada y sabes qué, decidí que voy a dar esta niña en adopción…sí, le voy a garantizar primero SU vida y además, le voy a garantizar que tenga SU familia”
Soc. José Gregorio Fernández
Artículo publicado en
Articulandia.Com
| Sobre el Autor: |
| José Gregorio Fernández |
| Sociólogo, venezolano, consultor, especialista en materia de derechos de la infancia y familia.Padre adoptivo, fundador y Director General de PROADOPCION |
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