Sobre suicidio.
Independientemente del motivo que tenga una persona para suicidarse, ella tiene que suicidarse antes a nivel mental. Si le da tiempo, evidentemente, o mejor dicho, si es valiente. El suicidio mental es el que más mata. El miedo a morir sin estar muerto físicamente es el miedo mas profundo que podemos alcanzar.
El suicida tiene que repasar a nivel mental (y cuando me refiero a nivel mental, me refiero al último nivel de nuestra propia conciencia, al ultimo plano de pensamiento) toda su vida, valorando y desvalorando, poniendo en su propia balanza, considerando y desconsiderando todo lo que su propio ego cree que tiene valor para si mismo.
Las informaciones pasan por un filtro nuevo, con sus formas y particulares maneras de medir, solucionadas y guardadas en una clasificación de la que sólo él sabe el código.
Las normas usuales y morales de clasificar o juzgar no sirven de nada. Ahora su pensamiento funciona con otras normas.
El tiempo para un suicida cambia de valor. Las horas pueden ser años y los años pueden ser siglos. Esta forma nueva de percibir el valor y el concepto del tiempo permite al suicida pasar por toda su vida en muy poco tiempo. Es como una forma de viajar en el tiempo. En su propio tiempo.
Él tiene que decidir cosas mucho más importantes y por eso el concepto del tiempo deja de existir. El tiempo se puede parar a nivel mental sólo cuando tenemos una cosa mucho más importante que el concepto del tiempo en si.
Tiene mucho trabajo que hacer y deja de valorar el tiempo.
El suicida lo que hace en realidad es organizar su vida.
Limpiando todo lo que él cree que tiene importancia.
Se odia y se quiere a si mismo a la vez. Llora y se ríe de si mismo y consigo mismo a la vez. Si lo miramos desde fuera, el suicida es la persona más potente de la Tierra. Esto lo podemos afirmar en el caso de que la persona todavía siga viva.
En el momento en que no hay nada más en la balanza, cuando no hay más preguntas que hacerte, ni más respuestas que escuchar es cuando el puede elegir de verdad el camino hacia la muerte o hacia la vida.
Es como tener la posibilidad de empezar de nuevo tu propia vida. De poder vivir de nuevo limpio. Sin conflictos contigo mismo, sin cargas. Sin miedos.
En este momento podemos decir que hemos alcanzado el punto más alto de la conciencia descargada. En este punto se puede decir que el suicida ha alcanzado la muerte antes de que se muera su cuerpo. Aquí es el punto donde él toca el límite, la cresta final de la montaña.
Creo que en este punto es donde respondemos a la pregunta final y donde evidentemente estamos pre-dispuestos a equivocarnos o no (esto es válido sólo en el caso de que nos podamos permitir utilizar el concepto de equivocación)
Cuando la conciencia está limpia o casi limpia, el suicida se encuentra con tres posibilidades:
1. Decidir morir sólo por pura curiosidad o porque está impulsado por lo que llega a sentir o ver.
2. Decidir vivir porque hay motivos que le impiden ser capaz de hacer el salto o simplemente decidir vivir feliz hasta el fin de su vida, una vez que ya está en la posición de entender la muerte y la vida a la vez.
3. O simplemente que le da miedo morir.
Pensando en el hecho de que el suicida ya ha podido dejar todo lo que es material, todo lo que implica material, incluido a si mismo, la única herramienta que le queda a mano es el "sentido" de sentir. Su única forma de existir o de ser es sentir. Ya no le falta nada, porque acaba de dejar todo por el sacrificio total.
Lo extraordinario en esto es que toda su lucha es contra sus propios sentimientos hacia todo, hacia todo lo que siente relacionado con todo. Y en caso de que el suicidio pase, lo único que queda detrás es el dolor, el odio, el amor, el sufrimiento, las lágrimas, las risas. Todo lo que él ha sentido en su vida. Todos sus sentimientos.
Un suicida no está perseguido todo el rato por la "locura". En realidad está pasando por un proceso tan complicado, denso y rápido que nadie alrededor puede entender o tocar la velocidad de todo el proceso.
El suicida tiene que manejar muchísima información. Durante la vida almacenamos una cantidad increíble de información y sensaciones que por desgracia dejamos podrirse en un rincón perdido en nuestro celebro.
Muchos de nosotros hemos pensado sobre el suicidio en un algún momento de su vida. En serio o para meditar sobre ello. Y parece que cuanto más nos preguntamos y más nos acercamos, más nos metemos en un territorio desconocido, lleno de nubes, de negro y de semis-oscuro, con débiles manchas de luz, como unas islas pequeñas, servidas con lodo.
Es como sentir que el camino hacia la muerte es un camino donde se tiene que luchar con los propios demonios que en realidad no es otra cosa que nuestros propios sentimientos, miedos, fracasos, errores, amores y felicidades.
Es como darle la vuelta a la vida y empezar de nuevo. Es como saltar por el medio de la vida y volver.
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Artículo publicado en
Articulandia.Com
| Sobre el Autor: |
| Dorel Ene |
| Nacido en Rumania, vivo en Barcelona de 5 años. |
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