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Historias Cubanas De Winston Churchill

     

 

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    Historias Cubanas De Winston Churchill

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    364

    Autor: Umbrella Travel
    Website: http://www.umbrellatravel.com
    Autor desde:  16/10/2007 - 23:10
    Categoría: Viajes y Turismo
    Visualizado: 364 veces.
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    Historias Cubanas De Winston Churchill

    Tan solo habría que ser una persona medianamente buena como observadora, para al contemplar una de las tantas instantáneas que se han publicado de Winston Churchill, rescatar inmediatamente vínculos entre Cuba y el famoso estadista británico. Su publicitada imagen de manera invariable aparece fumando puros habanos “Romeo y Julieta”, no por gusto la conocida firma tabaquera cubana decidió fijar el nombre de Churchill en una de sus más vendidas vitolas. Pero se pecaría de superficial si se afirmara que este es el único vínculo, sin hurgar un poco más en la trayectoria de la persona que guiara a Inglaterra, en los difíciles años de la segunda gran contienda bélica mundial.

    Muy poco tiempo después de haber perdido los conservadores las elecciones en Inglaterra y por lo cual tuvo que abandonar el cargo de primer ministro, Winston Churchill arribó a Cuba , justamente el 1 de febrero de 1946 .Llegó acompañado de su esposa y de su hija Sara, alojándose durante una semana en el Hotel Nacional de Cuba y acaparando el interés de toda la sociedad cubana de la época.

    Contaba ya 71 años pero la vitalidad que le permitió enfrentar con éxito las tantas batallas de su rica existencia, estaba evidentemente intacta. De eso se dieron rápida cuenta los trabajadores del hotel, que después de la partida del distinguido huésped y ante la curiosidad de la prensa por conocer detalles de la estancia habanera de Churchill, comentaron que el hombre comenzaba a dar guerra desde bien temprano. Se despertaba a las 5 de la mañana y desde ese instante ponía en jaque a todo el hotel. . Sus caprichos eran un agobio para los que tenían la misión de atenderlo como si fuera todavía el mandatario inglés.

    Un día de lluvia, molesto porque no podría darse el acostumbrado chapuzón en la piscina, ordenó de improviso que hicieran sus maletas para marcharse y más tarde pidió que se las deshicieran en cuanto salió el sol. Otro día desapareció durante unas cuantas horas como por arte de magia., !Ni Laidy Churchill podía responder a donde se había ido¡ El hombre se resistía al paso de los años y al retiro natural de ciertos placeres de la vida.Mucho tiempo después se sabría que. Aquella tarde Sir Churchill se había escapado para reconocer y….disfrutar de la belleza de la mujer habanera en una exclusiva y apartada casa de citas. Su tiempo libre lo pasaba jugando a las cartas con el que quisiera acompañarlo y la prensa de la época escribía: “Come, bebe y fuma sin restricciones de ninguna clase. Y en cantidad”.

    Se cuenta también que en una ocasión Churchill pidió que lo pasearan por la ciudad en un automóvil descapotado y como el protocolo cubano no disponía de vehículo semejante, el propietario de la fábrica de puros “Partagás”, quizás para tratar de arrebatarle el afamado cliente a la “Romeo y Julieta”, le ofreció el suyo y él mismo sirvió gustoso de chofer a cambio de que el visitante lo reciprocara con una visita a su empresa. Casi al final de su estancia, como era de esperar fue invitado almorzar por el presidente de la república Ramón Grau San Martín. El almuerzo ofreció anécdota. Churchill salió para el Palacio Presidencial con todo el empaque que exigía la ocasión y dio muestras fehacientes de su origen inglés pues la comitiva tuvo que dar vueltas y vueltas en torno al Palacio durante diez minutos a fin de que el ex premier y el mandatario se encontraran a la hora prevista. Si Señor, la puntualidad antes que todo.

    Al final del almuerzo, el mandatario cubano obligó a Churchill a salir a una de las terrazas de la casa presidencial para que observara al pueblo habanero que se había congregado para saludarlo. Dirigió algunas palabras a la multitud, en perfecto español dijo: “Aprovecho la oportunidad para decir: ¡Viva la Perla de las Antillas!”

    Al final de su estancia hizo otra declaración entusiasta: “Si no tuviera que ver al presidente Truman, me quedaba aquí por un mes”.

    Se fue a los Estados Unidos dándole fin a su último contacto con la isla. Fue ese el último, pero no el primero. Muchos años antes, tantos como casi 50, había ocurrido el inicial encuentro entre Churchill y la Perla del Caribe. En Cuba había tenido su bautizo de fuego en su cumpleaños 21.

    El 30 de noviembre de 1895 el joven oficial Winston Churchill no tuvo tiempo de celebrar su onomástico, pues formando parte de tropas españolas que trataban de darle caza a los mambises de Máximo Gómez por la región de Santi Spiritus, se vio envuelto en una escaramuza durante la cual, una bala falló pasando a sólo un pie de su cabeza y matando al caballo que seguía al suyo. Del incidente escribiría en sus memorias: “Así, por lo menos, había estado bajo el fuego., a partir de ese momento comencé a adoptar una posición más analítica de nuestra empresa en Cuba que la que había tenido hasta el momento».

    Winston Churchill in Cuba¿Que hacía Winstons en Cuba? Pues, “la aventura por la aventura “, como escribiría en sus memorias.

    Al año de haber ingresado en la academia militar de Sandhurst, y como Inglaterra hacia buen rato que no entraba en conflicto con país alguno, dedicó sus vacaciones en venir a observar la ya larga contienda entre la metrópoli española y los mambises cubanos para incorporar experiencias de guerra y reportar para el periódico londinense The Daily Graphic. Su estancia en la isla entonces duró solo un mes. No quedan clara las causas de su partida: pudo haberlo obligado el escándalo que se creo en Londres al conocerse la presencia de un militar británico en una conflagración ajena; pero quizás fue aquel incidente de la bala mambisa que lo dejó vivo el día de su cumpleaños, el que lo lanzó de nuevo a la mar en busca de causas que lo tocaran más de cerca.

    En Cuba recibió la primera de sus numerosas condecoraciones, La Cruz Roja que se les otorgaba a los oficiales españoles. De sus coyunturales compañeros de armas escribió: «No hago reflexión alguna sobre su valor, aunque si están bien versados en el arte de la retirada…».

    También dedicó en su amplia bibliografía largos pasajes referidos a los patriotas cubanos en la manigua: “Los insurgentes ganan apoyo popular continuamente. No hay duda de que poseen la simpatía de la mayoría de la población cubana.”…” estaban armados con un cuchillo terrible llamado machete”.

    De su presencia en Cuba con los españoles se creo un mito que lo persiguió por muchos años a pesar de que el tratara de desbaratarlo en reiteradas ocasiones .Así y todo en 1939, enfrascado Churchill en hacer entrar a los Estados Unidos en la II Guerra Mundial, un congresista norteamericano le acuso de haber sido enemigo de los Estados Unidos en la Guerra del 1898 con España. En verdad ya en esa época Churchill estaba o en la India o en el sur de África , aunque arrastraba su imperecedera pasión por el ron y los habanos de su “Perla de las antillas”

    Artículo publicado en Articulandia.Com

    Sobre el Autor:
    Umbrella Travel

    Liborio País es un colaborador de contenido y blogger sobre los hoteles de cuba & vacaciones en cuba para http://www.umbrellatravel.com.

     
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    Autor de este artículo: Umbrella Travel
    Website del Autor: http://www.umbrellatravel.com

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