La vida humana tiene sus matices
Cada situación de la vida tiene sus tonalidades. Nada es estático, todo cambia y esa circunstancia es la única constante en la naturaleza, el cambio. Cambian las condiciones climáticas, cambian las estaciones del año, cambian las circunstancias de cada persona, de cada familia, de cada sociedad y también de los países y del mundo entero.
Pocas muy pocas cosas en la vida permanecen tal cual durante todo el tiempo. Desde que nacemos, cada día nuestro organismo se va modificando, vamos madurando en todos los sentidos. Nos vamos integrando como seres humanos y también cada día, vamos variando de tanto en tanto de acuerdo a nuestras experiencias, aprendizajes y circunstancias de vida.
Si nos empeñamos en mirar la vida desde uno solo tinte, tal vez, la estemos viviendo muy apagada, monótona y sin sentido, quizá estamos enfrascados en la repetición y en el sinsentido de lo que hacemos. Lo que no alcanzamos a vislumbrar es que así como sentimos nuestros actos repetitivos, también lo hacemos con nuestros sentimientos, o no, experimentamos ningún tipo de cambio en nuestras emociones. También los pensamientos se encuentran involucrados, pensar lo mismo, lo mismo y lo mismo, nos lleva a darnos cuenta de la incapacidad propia para cambiar. De manera que cuando la vivencia de nuestras vidas se nos torna incluso aburrida, es importante tener en cuenta que todo lo que nosotros somos y hacemos se encuentra implicado.
Incluso en los colores tenemos una gama muy amplia y para poner un ejemplo existe desde el azul cielo hasta el azul rey, pasando por todos sus matices. En las emociones y sentimientos sucede lo mismo, podemos experimentar desde la tristeza hasta una inmensa melancolía, o bien, experimentar cierta alegría hasta una intensa euforia. Con los pensamientos sucede lo mismo, puedo estar parcialmente de acuerdo con algo o alguien, o bien puedo estar de acuerdo o de plano totalmente en desacuerdo.
Del mismo modo sucede con los hechos y experiencias en las que me toca vivir o voy eligiendo en este camino de la vida… Los matices de tener una vida familiar si es que esa es mi elección, cuenta con una parte muy interesante de compartir, estar acompañados, disfrutar de la intimidad, realizar actividades que unifiquen el sentido de la familia. Pero también implica, contar con la responsabilidad del sustento, tolerar lo cotidiano de los días con otras personas, compartir a veces, lo que no deseo y tener que convivir cuando no tengo ganas, así como seguir ciertas reglas que por momentos me parecen absurdas. Esto por supuesto que nos lleva a vivencias y sentimientos distintos en varias de las experiencias de la vida en familia. Por momentos nos sentimos seguros y confiados en este medio y en otros, quisiéramos darles la espalda por lo menos por algunos instantes…
Si nosotros nos empeñamos, para seguir con este ejemplo, en creer o pensar que en la vida familiar todo es y debe ser siempre estable, lleno de satisfacciones y de alegrías, nos llevaríamos muchos sinsabores, porque si algo distingue a la vida humana es el conflicto, comprendido como juego de fuerzas para establecer equilibrios en nuestras relaciones con nosotros mismos y los demás. Seguramente ese pensamiento estático y esas emociones inmóviles y sin tonalidades a las que aspiramos vivir en familia, más allá de crear condiciones de bienestar, llevarán por tempo más prolongado a sensaciones desagradables de malestar.
Es un hecho nada en la vida nada es para siempre y nuestras experiencias están escaladas en grises, negros y blancos. Por ahí reza el dicho popular: “ No hay mal que dure cien años ” …
La dificultad que nosotros imponemos a nuestras vidas y las de los demás se encuentra ligada a esta visión estática de las cosas, de las circunstancias. De esta manera, vamos conflictuando cada vez más y en cada momento nuestra existencia. Sí ayer amaba intensamente a mi pareja y ahora ya no tanto, entonces, estoy mal, algo está desequilibrado, mis hijos lo van a resentir, nos sentimos culpables, pensamos que estamos en un grave conflicto y además esto tiene un impacto catastrófico para mi vida en familia. ¡Qué Barbaridad ! Pero la realidad se impone y mis sentimientos dominan mis acciones. Ya no lo amo tan intensamente…
Este es el momento de poner un alto en el camino y reflexionar:
Ya no lo amo tanto como ayer, pero hoy lo amo como puedo amarlo y sólo así…
Ya no lo quiero como ayer, pero quizá hoy lo amo con un amor más real…
Ya no lo deseo como ayer, pero sólo necesito su compañía…
O probablemente ya no lo amo de ninguna manera como ayer, ni como hoy, entonces, no hay remedio.
También existen matices en cuanto a nuestro trabajo. Es verdad que ese trabajo que ayer me entusiasmaba hoy no… Esa relación con mis amigos que tanto me agradaba a los 20 años, ahora que tengo 50 ya no me resulta tan gratificante.
De manera que todo cambia, también cuando nos encontramos en una situación que parece sin salida como: la pérdida de un trabajo, de un familiar, la enfermedad de alguien importante para nosotros, situaciones que desearíamos resolver de inmediato y no logramos ver la salida de ese túnel oscuro. Estas vivencias nos mantienen en el lado más negro de la gama, no atinamos a pensar distinto y tampoco a sentir de una manera diferente.
De esta forma, así como la vida humana tiene sus matices, para bien o para mal, tampoco podemos pasar de un lado a otro de la escala de colores, del más tenue al más encendido. Estas tonalidades y su paso de un lado a otro vienen aparejados a los ritmos y a los tiempos.
En este sentido, la filosofía china es muy sabia, puesto que van clasificando los acontecimientos de acuerdo a los tiempos. Es tiempo de enfermar, es tiempo de sanar, es el tiempo de aprender, es el tiempo de llorar, de entusiasmarse, de construir o tal vez, de destruír.
De ninguna manera considero que esta visión no traiga aparejada una serie de conflictos, encuentros y desencuentros con nosotros mismos, con nuestras circunstancias y con nuestras elecciones. Es necesario e importante vivir el conflicto para poder crecer, no existe crecimiento sin dolor, sin tribulaciones y sin desconciertos, la vida humana tiene sus matices. Pero la gran mayoría de las personas prefiere mantenerse enana que enfrentar sus avatares, con tal de no sufrir. Una gran amiga mía decía: prefiero quedarme chiquita, chiquita pero la verdad es que ya no quiero experimentar más dolor.
Para poder saber y sentir que hoy estoy feliz, es imprescindible haber por lo menos en alguna ocasión haber experimentado la tristeza. Para sentirme triunfante tengo que haber experimentado la frustración de de la derrota. Para experimentar la soledad es necesario haber apreciado el sentirse acompañado. Podría enumerar así infinidad de sentimientos y condiciones.
Sin embargo lo que me parece importante destacar es que en nuestra vida humana la vida y las vivencias se encuentran llenas de matices y colores. El problema es quedarnos atorados en la misma circunstancia y condición, creyendo, pensando o sintiendo que no podemos hacer nada… y entonces, resignarnos a la fatalidad o a la felicidad.
Lo más importante es darnos cuenta que dentro de estos matices soy capaz de alterar las circunstancias, sentimientos, pensamientos y actitudes del momento que me está tocando vivir.
Sí soy capaz de ver cada uno de mis problemas o circunstancias felices como una oportunidad de aprendizaje y de crecimiento, seguramente la actitud que muestre para ir resolviendo los conflictos tendrá que ser más apegada a la realidad, pero sobretodo a mi existencia.
Cuál es mi verdadera actitud frente a los matices de la vida humana? Tal vez me la paso peleando con la vida o quizá puedo optar por aprender de ella y de mí en los momentos más oscuros de nuestra vida.
Échele una pequeña revisión a su biografía y trate de hacer un balance, ha estado usted más del lado de los grises o de los negros…No hay respuesta correcta, todas son igualmente válidas.
Pero sí ha estado más de un lado o del otro seguramente se encuentra viviendo o en la gran tragedia o en una gran ilusión.
LA VIDA HUMANA SIEMPRE TIENE SUS MATICES
Algunos de los temas tratados en esta columna pueden afectar algunas de sus apreciaciones personales, si es así escríbame y si no también.
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Artículo publicado en
Articulandia.Com
| Sobre el Autor: |
| Ana Giorgana |
| Soy Ana Giorgana soy psicóloga clínica y tengo varias especialidades en Psicoanálisis y dos especialidades más. Practico la docencia para la formación de terapeutas. Participo en diversos programas de radio, periódico y TV. Cuento con un centro de Desarrollo Humano, en el que trabajamos al máximo para explotar las fortalezas de los individuos, parejas y comunidades educativas... Además de que somos una empresa socialmente responsable en la que también nos ocupamos de programas comunitarios para mujeres de escasos recursos. Mi misión es la salud y calidad de vida emocional. Damos cursos y talleres en cualquier lugar del planeta. |
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