La capacitación en el Bicentenario
En 1810 un grupo de patriotas se congregaron en Plaza de Mayo pidiendo saber de “que se trata” y se trataba de la decisión de formar un gobierno autónomo. Para ello, se eligieron los “representantes del pueblo” más formados de la sociedad. Se iniciaba el proceso que culminaría con nuestra independencia el 9 de julio de 1816.
En 1910, la Argentina era un país rico, pujante, emprendedor, de gente trabajadora. Inmigrantes escapados de la pobreza de sus países que poblaron esta tierra donde pudieron progresar, abrieron caminos, ferrocarriles, fábricas; éramos una Nación poderosa. Todo era trabajo. La formación poco interesaba.
En 2010 – 200 años de vida y de historia-, un nuevo mundo globalizado nos plantea un desafío: visualizar una nueva realidad y una nueva necesidad.
La necesidad de formarnos, capacitarnos y actualizarnos para poder ser competitivos; mejorar nuestra formación es tener mejores oportunidades, es tener la posibilidad de alcanzar el bienestar, es igualar hacia arriba y es saber que la riqueza se puede distribuir mejor.
Este crecimiento cualitativo de la Nación como República, con Instituciones republicanas y genuinas, debemos fortalecerlo y consolidarlo.
Necesitamos para ello ciudadanos formados, actualizados, compenetrados con la idea de crecer, con ideas renovadas, innovadoras, con fuerza y mejor tecnología; debemos mejorar y ampliar el conocimiento sobre una base educativa y cultural actualizada y sostenida.
Debemos fomentar la educación en valores; los valores de patria, nación, solidaridad, respeto por el otro, compartir, aceptar la diversidad de ideas y de pensamiento. Ser amplios y abiertos desde el corazón.
Debemos estimular la cultura; nuestras danzas y cancioneros, el canto y el baile de la música popular, sin falsos nacionalismos; el arte, el teatro, el cine nacional, todo constituye nuestra tradición.
Debemos proteger y conservar el medio ambiente, sus especies y propiciar una mejor conducta ambiental; todo favorece el crecimiento armónico, mejora el conocimiento y contribuye a una mejor calidad de vida.
La fuerza y el empuje de una nueva dirigencia social, política, gremial y empresaria son una herramienta vital para este cambio cultural que necesitamos modificar para impulsar cambios profundos y estructurales de nuestras organizaciones sociales.
A 200 años del gesto patriótico de los argentinos fundantes, debemos asumir como organizaciones de la democracia el compromiso de fomentar e impulsar, a través de la capacitación y la actividad cultural, el cambio que necesitan nuestra dirigencia y las generaciones futuras para concretar la Nación que soñaron nuestros antepasados y que nosotros debemos forjarla.
(*) Coordinador Técnico del Instituto Federal para el Desarrollo (IFEDE).
Artículo publicado en
Articulandia.Com
| Sobre el Autor: |
| Juan Domingo Gómez |
| Coordinador Técnico del Instituto Federal para el Desarrollo (IFEDE) |
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