Lo perverso de las telenovelas - Capitulo I
¿Que sería de nuestra cotidianidad sin la señal de televisión? Es una pregunta interesante e incompleta que sin embargo no nos gustaría que nos la formulen; ya que en la actualidad este aparato doméstico diverso en marcas y diseños, es parte de nuestro modus vi vendí; al igual que un par de zapatos, nuestra ropa preferida, un reloj o el teléfono móvil que por motivos modernistas, no podríamos pasar más de un día sin estos accesorios indispensable, me atrevo a llamarles incluyendo al televisor.
Sí que es un artículo doméstico infaltable e indispensable en la mayoría de hogares, oficinas, hoteles, restaurantes, etc.
Es un aparato de los que nos asombra su invención, posterior propagación y masificación del cual nos enteramos al instante y en vivo de las cosas que suceden alrededor del planeta y fuera de el. Estamos a un pulso de botón de ver emocionados un encuentro de nuestros deportes favoritos, noticias, películas, programas de concursos, ceremonias de toda índole, incluso cualquier actividad educativa y de perdición, máxime.
Cuando hablamos de programas de maldad, esto incluye una amplia gama de programas de la más absoluta pecaminosidad para y por el ser humano. Pareciera que en un altísimo porcentaje, los programas con mensajes inicuos, se apoderan de la audiencia. A diario nos vemos envueltos en programas con contenido sexual, violencia, música con letras de doble sentido, erotismo, léxico vulgar y entre muchos otros males: un amplio contenido de mensaje subliminal.
En la diversidad de inventos y comodidades al amparo de la nueva tecnología, pareciera que éste de la televisión en particular es una de las “malditas bendiciones” en las que el ser humano se ve favorecido con tan solo pulsar un botón, el cual nos transporta en nano segundos a diferentes partes del planeta por medio de la televisión por cable. Está a nuestro alcance la tan variada programación las 24 horas del día, los 365 días del año.
En familia principalmente cuando estamos frente al televisor, jamás mantendríamos la sintonía en algún programa de contenido pornográfico explícito o de depravación preme ditada, lógicamente porque se supondría que seríamos totalmente inconscientes de nues- tro actuar ante los hijos y esposa; sin embargo, diariamente y a cualquier horario en la mayoría de canales, es transmitida toda clase de telenovelas, producidas en diferentes países, con un sin fin de nombres a los cuales unos más risorios y ridículos que otros.
Estos dramas de la “supuesta vida real” supuesta digo, porque si Usted amado lector, amada lectora; es Cristiano Evangélico, su vida ya no es así, porque Cristo Jesús Señor nuestro, le ha transformado y por la misericordia de Dios, el Espíritu Santo ahora ocupa un lugar muy especial en Usted; por lo tanto es nueva criatura, según nos lo relata el Apóstol San Pablo:
“De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2ª. Corintios 5: 17
Me refería a esa “teoría” de lo que aducen los mundanos críticos del espectáculo, de lo que es una telenovela en su trama: “un espejo de la vida de muchas personas”. Lo será de los que no tienen al Señor Jesús en su corazón, es por eso que las novelas lo reflejan por disposición a consecuencia de ejemplos, que el escritor observa.
Cuando el que con la pluma lo escribe (aunque en la actualidad, sea con el teclado de la computadora), a tomado “fotocopia” de muchas vidas cautivas por el maligno; lo que le da pie para escribir; posteriormente, al que le corresponde en el caso de las telenovelas; dar vida a escenas de pecados con el más amplio repertorio a su disposición.
En las cadenas televisivas de nuestros países latinoamericanos, un amplísimo porcentaje de telenovelas nacen, se reproducen y no mueren; en los estudios de Televisa de la ciudad de México; le siguen a considerable distancia: Venevisión de Venezuela, Globo de Brasil, tv Azteca; inmediatamente en su orden estarían las cadenas Argentinas, colombianas y Peruanas. Las colombianas, incluye novelas con un lenguaje soez; inducen al televidente a oírlas con toda normalidad.
En definitiva sus escritores, directores, productores y actores, son siervos del enemigo de nuestras almas, a causa de tanta maldad y porquería que a diario llevan a los hogares donde sintonizan esta clase de programas sumamente dañinos, especialmente para las mujeres del hogar, quienes son nuestra esposa e hijas, las que se transforman en la preciada audiencia específica a estos programas, reales sinónimos a cloacas visuales, esto lo puedo asegurar con total y absoluta certeza.
Envenenan con sus baratos y repetitivos argumentos a nuestras féminas; saben que ellas son absolutamente susceptibles a temas concernientes a su condición, haciéndoles creer, por ejemplo: que el hombre de la casa les va a engañar irremediablemente con otra persona de cualquier sexo. Continuando la trama con un sinfín de circunstancias que se amoldan al entorno del individuo, conduciéndolos a su forma de vida normal y cotidiana, la cual irremediablemente desemboca en: adulterio, fornicación, celos, pleitos, iras, contiendas, herejías, homicidios, licor, cigarrillos, drogas de toda índole, sexo, lujurias, idolatrías, etc. etc.
Usted que es buen cristiano, buena cristiana: ¿No le pareció que el nefasto listado anteriormente descrito lo ha leído en alguna parte? ¡Si lo ha leído! eso espero, porque: ¡está escrito en su Santa Biblia!
Gálatas capítulo 5 del versículo l9 al 21, dice:
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.”
Si Usted ya es cristiano evangélico, ¿Qué está haciendo frente al televisor, deleitándose en observar semejantes actuaciones en las cuales hacen lo que nuestro Dios advierte que los que lo realizan no gozaran del Reino de los Cielos, sino al contrario por no obedecer serán castigados por la eternidad; que hace? Perdone la intromisión a su vida privada, pero es nuestro deber advertir al respecto, ¡Dios, demanda esto!
Lo sabe muy bien, porque es hijo legítimo de Dios por medio de nuestro Señor Salvador Jesucristo; guiado por el Santo Espíritu de Dios; a lo cual se refieren los versículos ante-riores a los que leímos del mismo capítulo de Gálatas; 16-18
“Digo, pues: andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne y éstos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisieres. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.”
Esto, definitivamente amados hermanos en Cristo, lo comprendemos y asimilamos a la perfección, tengo la plena certeza de ello porque el Espíritu Santo le ha dotado de entendimiento y sabiduría, de amor y dominio propio.
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2ª. Timoteo 1: 7.
Esto lo escribimos bajo la inspiración del Espíritu Santo de Dios; con base en su Palabra la Santa Biblia porque:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramen te preparado para toda buena obra.” 2ª. Timoteo 3: l6, l7.
La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestra vida hemos visto más de una tele novela, oído alguna radionovela o leído más de alguna novela; sin poder llegar a negar que en sus argumentos (o como se dice: se trata de….), están incluidos y escenificados todos los pecados que se detallan en la cita de Gálatas. Le rogaría que recuerde la mayoría de las novelas que ha visto, oído o leído, por favor ponga este día atención a la o las que esta viendo, oyendo o leyendo; se dará cuenta que en un amplísimo porcentaje de sus escenas se manifiestan “las obras de la carne” que Dios aborrece sobremanera.
Detallaré estas obras o pecados y usted irá recordando o chequeando en cuanto a lo que ya vio o está viendo actualmente.
Todo el Honor sea para DIOS.
José A. Rivera M. -Editor-
Artículo publicado en
Articulandia.Com
| Sobre el Autor: |
| Jose Arnoldo Rivera Morales |
| Escritor autodidacta, enfocado ahora en lucha ferrea en contra de los conductores borrachos, causantes de muerte, destrucción y sombra. |
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