Baltazar Garzon: el solitario
Parece mentira que en este mundo de intereses y egoísmos una persona no pueda ser libre para dedicarse a hacer bien su trabajo. Esto es lo que está ocurriendo en España con el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Su profesionalidad y su falta de ambición política desconciertan a más de uno. Da la casualidad de que a este buen hombre le salen enemigos por todos los frentes cuando intenta ejercer la justicia, sin casarse con nadie.
Resulta que desde el Partido Popular (PP) a numerosos medios madrileños no lo pueden ni ver, después de que se le ocurriera investigar el famoso caso Gürtel, que vincula a este partido con una enmarañada red de corrupción en la que Francisco Correa y Luís Bárcenas, tesorero del PP, eran los principales implicados. Los populares tenían una cuenta pendiente con él, por negarse a mezclar los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid con ETA; evidentemente una estrategia del Partido Popular para sacar beneficio electoral.
La rancia derecha española lo detesta por atreverse a buscar culpables de las muertes y desapariciones que se produjeron durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco. A pesar de que el juez admite que esos delitos ya han prescrito, el sindicato "Manos Limpias" interpuso una querella contra él por prevaricación. Para la organización terrorista ETA, se trata de un verdugo de la justicia al que hay que hacer desaparecer a toda costa. Para los relacionados con el islamismo radical, responsables de los atentados de Atocha en Madrid, se trata de un personaje digno de merecer una fatua o hacerlo volar junto a la Audiencia Nacional, mientras que para los grandes narcos, se trata de un elemento que obstaculiza sus negocios. ¿Quién no recuerda las famosas operaciones "Nécora" y "Pitón"?
Ante este panorama cualquiera podría pensar que la izquierda y sus compañeros son sus únicos aliados, pero no es así. Para muchos de sus colegas, Garzón se extralimita en sus funciones, mientras que para otros es un "amigo" incómodo que solo busca llamar la atención mediática. Su manera de actuar genera, lo quiera él o no, muchas envidias entre sus colegas, debido a su manía de dejarse guiar sólo por la justicia ciega, caiga quien caiga. Éste es el motivo por el que el Tribunal Supremo, haciendo caso omiso de la Fiscalía, admitió una querella que relacionaba al juez Garzón con la financiación de un curso que realizó en Nueva Cork, con el fin de poder acusarlo de estafa o cohecho. Dicha investigación fue archivada definitivamente por el Tribunal Supremo. De manera simultánea, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) investiga su juzgado para intentar desacreditarlo.
En 1993, Garzón se incorporó a las filas del PSOE, deseoso éste de aprovechar su honestidad e imparcialidad, aunque se dio cuenta muy pronto de que para hacer política hay que hacer la vista gorda con demasiados casos de corrupción y abandonó el barco socialista a su suerte, para seguir dedicándose a que se cumpliera la ley. Desde entonces, el PSOE no olvida que encarceló a los policías José Amedo y Michel Dominguez, al ex ministro del interior José Barrionuevo, y que su determinación en la investigación del "caso Filesa" no parecía muy objetiva.
Solo Gaspar Llamazares, diputado de Izquierda Unida (IU) alertó sobre el linchamiento al que estaba siendo sometido el juez, algo que se hizo evidente al no ser nombrado para formar parte del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Un hecho que unido a las conocidas discrepancias con el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza lo alejan para dirigir este órgano.
Sería una pena para la democracia que un juez profesional y honesto se viera apartado de sus funciones por no querer caer en la trampa que le tiende una sociedad corrupta, que mira como si fuera un monstruo a alguien que sólo intenta hacer que se cumpla la ley, sin coacciones ni partidismos.
En sus libros Un mundo sin miedo y La lucha contra el terrorismo y sus límites, Garzón critica la dificultad de ejercer la justicia sin ampararse en padrinos políticos o económicos. La presión a la que está sometido el juez de 54 años le provocó un ataque, no un infarto, que hizo temer por su vida el pasado año. No es de extrañar que ante tanta presión a este héroe de carne y hueso le suba la tensión y hasta le dé un ataque al corazón.
En base a los derechos humanos no se puede intentar juzgar a personajes como Pinochet, a los principales dirigentes de las dictaduras argentina y chilena, al ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger en relación con la Operación Cóndor de América Latina, a Silvio Berlusconi por el "caso Telecinco" o a Osama Bin Laden por los atentados de Madrid; dicha empresa sobrepasaría las funciones reales de la justicia española.
Aunque en algunas ocasiones se le pase por la cabeza tirar la toalla, piense señor juez, que en todo el mundo existen personas que le admiran por creer realmente en la democracia. Pese a sus muchos críticos y detractores, es usted un modelo a seguir en la justicia internacional, y en la actualidad el juez español con más prestigio.
Adelante y buena suerte SUPERJUEZ. El mundo necesita a personas como usted para hacer realidad el sueño al que llamamos DEMOCRACIA.
Alcides Pimentel Paulino
Artículo publicado en
Articulandia.Com
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| El autor es Geografo, articulista y empresario. |
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