Impacto de la Inseguridad Vial sobre la Economía Dominicana
En los últimos años se ha desarrollado el concepto de Seguridad Vial, ya no se trata de la violencia o tragedia vial solo en las vías públicas, sino también en las vías privadas de uso público, que son conceptos diferentes. La aplicación moderna de la modalidad de concesión viaria ha dado motivo a esta reflexión.
Consecuentemente, y de forma encadenada, dio lugar al arribo de una nueva herramienta denominada Auditoria de Carreteras para la Seguridad Vial o sencillamente, Auditorias de la Seguridad.
El crecimiento desmesurado del campo vehicular relacionado al número de habitantes -tasa de monitorización social- sin el desarrollo planificado de la infraestructura viaria correspondiente, ni los programas adecuados de inversiones para la construcción de caminos seguros; así como la falta de actuaciones y medidas a corto, mediano y largo plazo en materia de seguridad vial dentro del marco de un buen diseño y aplicación de políticas públicas -Plan Integral de Seguridad Vial- traen como consecuencia un crecimiento descontrolado de los índices de siniestralidad, que constituyen también términos nuevos.
En múltiples ocasiones hemos afirmado que la seguridad vial es consustancial a las crisis que hoy azotan a la humanidad -energía, petróleo, financiera, medioambiente, alimentación, tránsito- ya que las fatalidades y traumatismos por tránsito no ocurrieran sin la circulación vehicular.
Los vehículos a motor se mueven fundamentalmente por combustibles derivados del petróleo, y estos producen gases dañinos al medio ambiente; en la actualidad el tráfico de las ciudades son regulados por controles que funcionan con energía eléctrica generada por plantas termoeléctricas a base de petróleo, a parte de ser iluminadas para preservar la seguridad ciudadana y proporcionar mayor visibilidad a los usuarios.
Hemos visto por otro lado, como la crisis financiera en el mundo afecta de manera directa los precios de los carburantes y asimismo, las economías de las naciones no productoras del crudo.
No vamos a considerar los costos por congestionamiento en la red viaria, en esta oportunidad. Ni tampoco consideraremos los gastos sanitarios por contaminación al ambiente por el transito, ni las perdidas en energía eléctrica. Pero es preciso mencionar que existen metodología de trabajo que arrojan estos resultados, pero también los costos del tiempo ahorrado por implementar medidas eficientes y eficaces en la circulación.
Los ¨accidentes¨ de tránsito generan secuelas que tienen altos costos. Me refiero en el peor de los casos a gastos funerales; gastos médicos en caso de traumatismos y rehabilitación; en seguros; en penalidades; en tribunales y aseguradoras; en actos legales y policiales; en propiedades, etc.
De tal forma que los gastos de presupuestos nacionales quedan finalmente afectados. Sin tomar en cuenta los costos de sufrimiento a los familiares, así como el endeudamiento que muchas veces arrastran consigo estos casos, al punto de empobrecerlos.
Otro factor a tomar en cuenta es que en la mayoría de los eventos, los afectados se encuentran en edades productivas, entre 15 y 44 años. Algo que obligatoriamente debemos indicar ya que más del 50% de las víctimas fatales en el mundo se encuentran en esta franja de vida, en donde cerca del 80% son masculinos.
Según la OMS en su último informe, la segunda causa de muerte mundial en edades entre 15 y 29 años de edad es por violencia en las vías. Siendo la tercera causa en edades entre 30 y 44. Mientras que la octava está de los 45 a los 59.
El año pasado se reportaron una cantidad superior a 26,000 accidentes de tránsito en República Dominicana, en donde oficialmente se registraron 1492 víctimas mortales y 1478 lesionados. Cifras muy conservadoras, porque por diversas causas no se reportan una gran cantidad.
Empero, de las muertes señaladas, el 83% fueron varones, lo restante, mujeres, según lo consigno en otros trabajos de investigación.
Ahora bien, del total de fatalidades en ese año 2007, el 68% fueron con la participación de motocicletas, este último elemento al que tendríamos que dedicarle una reflexión especial conjuntamente con los peatones.
En los actuales momentos, se promueven iniciativas desde instancias de poder internacional para que las dificultades en la circulación puedan ser cuantificadas.
Altos niveles del poder político mundial acompañado de sectores sociales influyentes motivan a que factores de prevención sean tomados en cuenta para mejorar la seguridad vial, que es lo mismo decir, reducir los riesgos de fatalidades.
La implementación de medidas dinámicas, en especial sobre el factor humano o usuarios de las vías, de las vías mismas y de los vehículos que transitan, tienen un costo con alta tasa de retorno, sin partir del concepto intrínseco de que la vida no tiene precio.
Organismos internacionales, como hemos dicho, se han ocupado de calcular los costos de los siniestros basados en los niveles de ingreso -del 1 al 1.5% en los países de medios y bajos ingresos, respectivamente-.
Para nuestros países se estiman alrededor de US$70,000 millones anuales dedicados a las lesiones en siniestros de tránsito, sin calcular las calamidades de las familias afectadas como un costo social y otros gastos a considerar.
Muchas naciones poseen métodos de cálculo para saber los costos anuales de las víctimas en leve, menos leve, grave y fallecido, porque mantienen un registro confiable de datos. Pero más aún, llegan a saber el costo según tipo de accidente en la vía.
Penosamente no disponemos en República Dominicana ni siquiera con los datos actualizados de los costos sociales y privados asociados a estas tragedias y mucho menos el valor de la pérdida en fuerza productiva.
Reiteramos, que la carencia de informaciones cualitativamente útiles y accesibles imposibilitan en estos momentos realizar evaluaciones y análisis de costos para buena toma de decisiones.
Pese a que los costos económicos de cada país son diferentes, hay que partir del hecho de cuál es nuestro nivel de ingreso.
Si nos basamos en los datos de la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial, República Dominicana con un Producto Interno Bruto para este año de US$88,500 Millones, considerándonos de ingreso medio, el costo anual por traumatismos en carreteras ascendería alrededor de RD$46,500 Millones.
¿Qué tan fiable pudiera ser este valor?
Es algo en lo que tendremos que trabajar coordinados con los organismos multilaterales y la Secretaria General Iberoamericana.
Siendo en extremo conservador, es aquello un estimado que me permito realizar. No obstante que cada país tiene su realidad particular, como dijimos anteriormente.
Sin embargo, nos da una idea de cuan importante es ponerle atención al problema.
Auditorias de seguridad vial aplicadas en carreteras en sus diferentes fases de diseño, construcción y aun después de entrar en uso, constituiría una herramienta de ahorros de recursos significativos al Estado.
Sugerir la aplicación de dichas auditorias en las calles, avenidas y carreteras en la identificación de puntos críticos, seria interesante, para sus debidas correcciones.
Verificaríamos enormes ventajas de prevención de siniestros viales que se traducirían en ahorros tangibles en poco tiempo. Chile ha entrado a este proceso, recientemente.
Si en realidad la República Dominicana quiere orientarse por la corriente mundial de atencionar el tránsito o agendarlo entre sus prioridades, en pos de disminuir la violencia vial, el gobierno tiene que abordar con seriedad otros temas colaterales.
Para ello se tendría que empezar con la concesión rigurosa de la emisión de certificado y permiso de circulación vehicular, como primera iniciativa gubernamental sincera al tiempo de establecer el Observatorio de Datos que demandan las organizaciones de seguridad regional.
Consecuentemente, el gobierno debe crear el organismo rector de sus políticas de seguridad en esa materia.
Cabe una última pregunta, ¿Con cuánto recurso podrá contar el Gobierno Dominicano con la adopción de nuevas políticas públicas en materia de seguridad vial para la restructuración de la inversión pública, producto de los ahorros por prevención en violencia vial?
La respuesta debe buscarse.
Artículo publicado en
Articulandia.Com
| Sobre el Autor: |
| Mario Holguin Alvarez |
| Dominicano, con estudios realizados en Ingeniería Electromecánica, Energía y Seguridad Vial. Presidente de la Fundación Red de la Dignidad y actual Subsecretario de Estado de Tránsito Terrestre de la República Dominicana. Autor del "Libro Seguridad Vial en República Dominicana. Hacia un Plan Nacional Integral" y numerosos artículos. |
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