El Poder Comunal
La conformación de las Comunas es una solución creativa e inteligente al problema de la marginalidad socioeconómica, que favorecerá el desarrollo integral familiar, personal, interpersonal y cultural de sus habitantes, generando una atmósfera segura y de apoyo, requerida para propiciar un cambio actitudinal y económico y social que permita el desarrollo pleno de ellos, de sus familias y de la región.
Permitirá despojar al Estado de la tradicional “visión misericorde” y altruista, que ha impulsado en la mayoría de excluidos una condición de dependencia absoluta de la beneficencia Estatal. Estamos seguros que abrirá caminos a la experimentación social en el campo de alternativas comunitarias productivas bajo el modelo de desarrollo endógeno y propiedad social y colectiva de los medios de producción.
En este proyecto Socialista de vida en colectivo, son de particular importancia los siguientes aspectos del desarrollo:
La transformación personal y colectiva de cada una de las potencialidades de sus habitantes, orientada hacia una actitud centrada en el trabajo cooperativo y solidario, imprescindible para una transformación social y económica.
Un modelo de sociedad basado en la igualdad, la cooperación y la auténtica solidaridad, fundamental para la consolidación de la conciencia comunitaria.
La ecología como un criterio básico para todos nuestros comportamientos.
La aplicación de los principios de un socialismo fundamentado en la concepción humanista científica, cristiana y bolivariana, tan ligadas a nuestra identidad nacional y a nuestro proceso revolucionario.
Como consecuencia, diez principios fundamentales orientan este proyecto:
La dignidad del ser humano. Cada ser humano es único e irrepetible. Cada uno o una tiene el derecho y el deber de satisfacer las necesidades básicas de la vida, y tributar la de los demás.
La naturaleza social de la persona humana.
La dignidad humana se adquiere en comunión con otros y con toda la creación. De ahí que el bienestar de los miembros de la comunidad y la protección de sus derechos de acceder a los servicios que satisfacen sus necesidades humanas básicas (tales como vivienda, alimentación, educación y cuidado de la salud) deben ser salvaguardados por toda comunidad.
El bien común es inseparable del bien de los individuos.
El bien común es la suma de aquellas condiciones que permitan satisfacer la necesidad de logro de los miembros de la comunidad. El bien común implica que las estructuras sociales deben ser diseñadas de tal forma que permitan que la gente tenga la oportunidad de participar y de satisfacer sus necesidades humanas básicas, de crecimiento y autorrealización y la generación de las condiciones más favorables para el logro de su plenitud como seres humanos. Las grandes estructuras de gobierno central y la comunidad organizada, en efecto, juegan un rol importante en la coordinación y regulación del bien común.
La solidaridad de la familia humana.
Surge de la necesidad de tener cerca a otro para descubrir nuestra existencia y del mandato de amar a ese otro como a uno mismo. La solidaridad nos permite ver a otras personas como vecinos, participantes y colaboradores. La interconexión entre toda la gente demanda que valoremos y respetemos las experiencias de todos.
La participación como un derecho humano básico.
La gente deberá tener la oportunidad de participar en las decisiones que afectan sus vidas. La Constitución Bolivariana establece que “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos…”. La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica.
La interdependencia como regla de las organizaciones sociales.
Las decisiones, en las comunidades y en las instituciones, deben apoyar la iniciativa individual y colectiva. Debe considerarse las opiniones de las familias, grupos comunitarios locales y Consejos Comunales.
La dignidad del trabajo.
El trabajo es la extensión de la persona. El trabajo debe mejorar la dignidad de cada persona y debe proporcionar una adecuada y oportuna satisfacción de sus necesidades y del colectivo, bajo condiciones dignas. Mediante el esfuerzo individual, las personas pueden contribuir al bien común. Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar. El Poder Comunal garantizará la adopción de las medidas necesarias a los fines de que toda persona pueda obtener ocupación productiva, que le proporcione una existencia digna y decorosa y le garantice el pleno ejercicio de este derecho. Es fin del Estado fomentar la economía comunal, y por tanto, estos territorios constituyen una vía expedita para tal fin. El Gobierno Comunal adoptará medidas tendentes a garantizar el ejercicio de los derechos y seguridad social de los trabajadores y trabajadoras no dependientes.
El propósito universal de las cosas materiales.
Todos lo que nos ofrece la naturaleza y los productos del ser humano deben estar al servicio de la dignidad de la persona, deben apoyar a la comunidad, conduciendo al bien común.
El clamor especial de la gente pobre y vulnerable.
Debemos aprender a observar la realidad a través de los ojos de la gente pobre. Tenemos la obligación de proveer justicia por todos los medios de modo que en la conciencia de la nación estén presentes los reclamos de las necesidades económicas más urgentes de los pobres. Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias, el Gobierno Comunal permitirán la satisfacción progresiva de este derecho, de manera compartida entre los ciudadanos y ciudadanas y el Estado en todos sus ámbitos.
La responsabilidad ecológica fluye de la dignidad de toda la naturaleza.
La tierra, sus ecosistemas y la humanidad deben ser copartícipes en su propia sobrevivencia. Los recursos pertenecen a toda la comunidad humana. Estos recursos son limitados y son parte de la naturaleza. Las Comunas Socialistas, como modelo, deben proveer las herramientas productivas e instrumentos normativos para tal fin, y debemos usarlos con prudencia, promoviendo su regeneración y sostenibilidad.
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Artículo publicado en
Articulandia.Com
| Sobre el Autor: |
| Saul Figueroa |
| Analista de Sistemas, estudió Ingles en la Universidad de Texas (U.S.A.) y es egresado de la Universidad de Montana (U.SA.) en Ciencias Minerales. Diplomado en “Gerencia Municipal” de la Universidad Santa María. Sus trabajos en Computación Grafica se han presentado con éxito en los Estados Unidos, México, Canadá y Bolivia. Escritor, autor de los libros “Recuerdos de la Muerte”, “Petróleo y Tentación” y “El Ultimo de la Estirpe”. “La Comuna y el Estado Comunal” (en imprenta). Ha ocupado diversas posiciones supervisorias y gerenciales en la Administración Pública y en la Industria Petrolera, petroquimica y Carbonifera de Venezuela. Fue Asesor de la Asamblea nacional Constituyente (1999) y Miembro del Consejo Presidencial para el Poder Comunal (2007) |
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