El perfume entra por todos los sentidos
El perfume, desde un punto de vista de mercadeo, es un producto con grandes facilidades para la venta y promoción, pero con desventajas con respecto a otros artículos a la hora de hacer publicidad. El hecho es que las virtudes y características de otros productos son mucho más sencillos de describir que las del los perfumes. Por ejemplo, es posible acceder a una hoja de especificaciones de un producto de electrónica, a una foto que nos dará una idea de cómo luce una determinada prenda de ropa, o par de anteojos, o a un plano o fotos, y hasta filmaciones, para tener una idea bastante aproximada sobre cómo es una propiedad, pero es muy difícil transmitir cómo huele realmente un perfume, principal característica diferenciadora de cada marca.
Por este motivo, los publicistas apelan constantemente a las metáforas, mucho más que cuando tratan de vender otros artículos, pero no siempre el resultado es el esperado. Podemos decir que un perfume es “juvenil”, o “frutal”, o “sensual”, por ejemplo, pero estas características no pueden ni por asomo definir con precisión cómo es realmente una fragancia. Las cosas se complejizan si consideramos que el perfume tiene una profunda interacción con quien lo usa, pues no tiene el mismo bouquet según quien se lo ponga.
Fisiológicamente hablando, de la misma manera que no todos tenemos las mismas características, incluyendo la misma piel o el mismo metabolismo, el perfume no huele igual en dos personas distintas. Esto es porque, entre otras cosas, las secreciones de la piel son distintas en cada uno. La mayoría de los perfumes son solubles en grasas y aceites, y ese es justamente uno de los componentes principales de la capa más externa de la piel. Además, el perfume interactúa con el olor personal de cada uno, por lo que el resultado no puede nunca ser el mismo en dos personas distintas.
Esta dificultad para transmitir las características principales de un perfume se ve incrementada por el hecho de que las fórmulas de los perfumes son tema de espionaje industrial, siendo secretísimas, reveladas sólo a unos pocos. En consecuencia, en las publicidades suelen poner detalles como “fragancia floral con toques de sándalo”, o algo por el estilo, sin revelar nunca la totalidad de los ingredientes involucrados. Por todo esto, podríamos decir que el perfume es un tema personalísimo, y que quien regala un perfume a otro deberá asegurarse de conocerlo o conocerla bien, de otro modo, podría no ser el obsequio ideal para esa persona.
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